Desde que llegué a Lima a finales de 1994, me metí de lleno en la movida suburbana que la ciudad de entonces albergaba: música, fanzines, comics, libros autoeditados, exposiciones de arte, películas y sobre todo tocadas de rock en los lugares más inverosimiles. Los que vivieron la génesis y apogeo de la gesta llamada “rock subterraneo” sabrán a que me refiero. Nada de esto fue premeditado, simplemente ocurrió y así de pronto todos los fines de semana iba trasladando mis huesos de un lado a otro a la caza de los conciertos que se daban.
Ya en Cusco en mis años post colegio había escuchado este rock “subte” sin saberlo, probablemente escuché muchos temas en cassettes ajados y casi inaudibles que con complicidad extrema me hacía escuchar un amigo de barrio (recuerdos tan lejanos en el tiempo que ya he olvidado el nombre del amigo). De todos los temas uno daba vueltas y vueltas en mi mente: Oirán tu voz. La canción era parte de un compilado que había perdido toda referencia de autor y título, asi es que yo simplemente la llamaba Oirán tu voz, sin saber quienes perpetraban el acto.
De vuelta a la historia en Lima sucedió que por fin me tocó ver en vivo al grupo que tanto había llenado mis orejas en Cusco, era Leusemia, el combo formado por los hermanos Valdivia (Daniel F y Kimba Vilis), los vi en una tocada organizada por Aprodeh en el Campo de Marte de Jesús María (por entonces yo vivia a media cuadra del recinto) y no solo los vi desde el llano, me tocó grabar en video la performance, fue entonces un momento mágico, algo que viví con mucha emoción.
Para no hacerla larga diré que desde entonces pasé buenos años acompañando a los leusémicos en sus presentaciones, y grabando todo con una camarita miniDV Sony, fueron buenos tiempos, de cierta irresponsabilidad y abandono. Casi todos los fines de semana salia para algún punto de Lima (e incluso fuera de la capital) para escuchar grupos que con más entusiasmo que destreza cogían los instrumentos y se entregaban a la mancha hambienta de pogo y chela barata. Puedo decir con cierto orgullo que fui camarada pleno de esos sedientos bebedores de rock maloliente y pestífero.
Tengo en mis archivos decenas de cintas con tocadas de todo tipo. Escarbando ese material hace un año me puse a jugar en el Adobe Premiere con un concierto de los buenos, uno que mostraba un cartel abundante de grupos que presentaban sus respetos a Leusemia antes de que partieran de gira por Chile, fue el 31 de octubre de 2001 en el local del Sindicato de Trabajadores de El Comercio, Av. Bertello 878 Pueblo Libre. De ese memorable día extraigo el tema “Sed de sed” básico en el cartel del grupo. Disfrútenlo como yo en ese momento.